parkinson

El próximo 11 de abril se celebra el Día Mundial del Párkinson, una enfermedad que no se sabe cómo prevenirla ni como curarla.  Se trata de un trastorno neurológico degenerativo y progresivo.  La muerte de las neuronas en la sustancia negra (zona del cerebro) provoca que no se produzca la dopamina. Sin ella nuestro cuerpo no se movería en consonancia. Algunos de los síntomas más significativos son:

  • Temblor en reposo
  • Rigidez muscular
  • Trastorno del equilibrio postural
  • Marcha festinante
  • Disfagia
  • Trastorno del sueño
  • Problemas sexuales
  • Estreñimiento

Suele manifestarse a partir de los 40 años, pudiendo aparecer con anterioridad.

El parkinsonismo es el conjunto de síntomas que pueden ser primarios o secundarios. El Párkinson es de primer orden o de causa desconocida. El parkinsonismo secundario se manifiesta en enfermedades neurodegenerativas, traumatismos repetidos (boxeo), procesos infecciosos, después de una vacunación o en trastornos metabólicos.

Nutrición adecuada para personas con Párkinson

Según estudios realizados, la dieta mediterránea nos ayuda con los síntomas del Párkinson. Una nutrición basada en frutas, verduras, legumbres, frutos secos, pescado y vitamina B (en grandes cantidades) actúan de forma protectora ante la enfermedad.

El paciente ve afectado su estado nutricional por la enfermedad.

Varios de los síntomas del Párkinson afectan directamente a la malnutrición del enfermo. La pérdida de apetito, debido en mayor parte por la medicación, es una de las luchas continuas del cuidador con el paciente. A eso le añadimos algunos aspectos orgánicos como la alteración de la salivación, problemas al masticar, dificultad de tragar la comida y tenemos una pérdida de peso considerable en la persona afectada.

Por eso es importante ‘reeducar’ al paciente en su forma de comer. Debe realizar cinco o seis comidas al día poco abundantes modificando su forma de comer, es decir, ingerir poca cantidad masticando bien y lentamente. Diversificar lo máximo posible los alimentos de la dieta, intentando ser abundante en proteínas. Debe ser una nutrición rica en grasas instauradas y poliinsaturadas (pescado azul, soja, aceite de oliva, etc..) al contrario que con las grasas saturadas.

Asimismo, uno de los problemas del Párkinson es el estreñimiento, así que, ingerir alimentos ricos en fibra ayudará a la actividad intestinal del paciente, al contrario que consumir alimentos astringentes. También debemos evitar alimentos que sean costosos de masticar por el paciente como quesos duros o pastosos, carnes de difícil masticación o dulces que se puedan pegar al paladar. Otro de los trucos para los movimientos incontrolados por el enfermo es utilizar espesantes que podrá encontrar en la farmacia y así evitar el derrame de sopas, potajes, etc.

Un trastorno del sistema nervioso central que afecta a la coordinación, tono muscular y los movimientos. Una enfermedad en la que se necesita más y más ayuda con el paso del tiempo. Personas que se dedican en cuerpo y alma para que el enfermo tenga una calidad de vida alta. Todo el apoyo a familias y profesionales que trabajan día a día por el bien de los enfermos.

 

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